Por Andrés Beato Betances Andresbeato04@gmail.com
Santiago, Rep, Dom.- Con la llegada de los llamados ¨conquistadores¨ a la Hispaniola o Saint Domingue, la búsqueda de oro y plata entre otros minerales, fue y sigue siendo factor compulsivo en toda nuestra historia por parte de empresas extranjeras. Hasta el día de hoy el medio ambiente sigue abierto en el ámbito de las riquezas mineras del país.
Este contexto estimula aún más a las grandes potencias porque disponen de los recursos técnicos y económicos, al tiempo que se les ofrece seguridad a sus inversiones como a evasiones de impuestos tal si fuera un paraíso fiscal.
Otro recurso potencial de nuestro territorio que está por demostrarse es el petróleo, que de acuerdo a informaciones el carburante se encuentra localizado en la provincia de Azua a través de una veta o franja. La extracción de pruebas es realizada por la ¨Canadian Oil¨ para disfrutarla a su arbitrariedad.
Esta corporación, conjuntamente con la ¨Superior Oil¨ consorcio norteamericano, firmaron un contrato por veinte años con la nación dominicana para aprovechar este recurso.
El fenómeno de la inversión que digamos no es muy sencillo sino todo lo contrario, es un milagro muy complejo y sus manifestaciones pueden presentarse según las circunstancias, condiciones económicas y políticas donde alternan sus dólares. Ahora bien, a pesar de la multiplicidad de las formas que reviste y de las coyunturas diferentes que puedan presentarse en el orden político en el momento de la inversión, el fenómeno es único con una naturaleza bien definida.
Para estas corporaciones internacionales que explotan los recursos mineros del país, el gobierno debe procurar la ejecución sin limitaciones por acuerdos preexistentes de cláusulas que sean válidas para todos los contratos.
Es necesario, en esa inclinación, que el mandatario gestione estudios indispensables para la elaboración ulterior de las materias primas que de aquí se extraen y que las mismas sean vendidas por el Estado.
De esa manera se aseguraría que las empresas extranjeras instaladas en nuestro territorio no defrauden los intereses nacionales sin evasivas de ventas. Hasta tanto la nación dominicana no considere revocar los contratos estipulados, los yacimientos seguirán siendo aprovechados por estos monopolios
Mientras el hacha va y viene los acuerdos tienen que realizarse de manera clara, conforme a que dichos desparpajos son manejados por los consorcios con representaciones intermediarias, engañando en los precios finales. Si el objetivo del milenio es fortalecer el país como un Estado Moderno en armonía con lo existente, este es el momento apropiado para que el presidente Luis Abinader, con su mente fresca y despejada matricule en las universidades a jóvenes con talentos en matemática y física para que estudien Ingeniería en Minas y Geofísica.
Con el interés bien marcado se puede hacer mediante convenios con altas casas de estudios del país que imparten dicha carrera, o en el extranjero que están brindando facilidades de becas a nuestras mejores cosechas. Muchos dominicanos estamos conscientes de la complejidad del Estado, pero lo esencial es que se conozca la trayectoria, que se inicie la marcha y se movilicen los recursos humanos si queremos la construcción de un sistema político sustentado en la justicia y la libertad de derechos. Estar en proporción y consonancia con los avances tecnológicos tiene que ser la meta y decir la verdad no sólo cuando el miedo nos lo permite. Sin tapujos, sostengo claramente, que nuestros minerales deben declararse de prioridad nacional dentro del plan de investigaciones de los recursos naturales.